La Ley 21.732, promulgada el 12 de febrero de 2025, redefine las conductas terroristas y endurece las sanciones, generando importantes cambios en el mundo laboral.

Mayor control en el trabajo → Se refuerza la vigilancia en empresas estratégicas, permitiendo el monitoreo de comunicaciones en casos de sospecha de terrorismo.

Nuevas exigencias para empresas → Sectores como telecomunicaciones, transporte y energía deberán implementar estrictos protocolos de seguridad y reportar actividades sospechosas.

Sanciones severas → Funcionarios públicos o empleados vinculados a terrorismo serán inhabilitados de por vida para ejercer ciertos cargos.

Cambios en contrataciones → Se endurecerán filtros en selección de personal y habrá mayor facultad para despidos por seguridad nacional.

Protección y capacitación → Empresas deberán reforzar medidas de seguridad y capacitar al personal en gestión de riesgos.

La nueva ley busca fortalecer la seguridad, pero plantea desafíos en privacidad, derechos laborales y normativas de cumplimiento

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